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De: "Santiago Merino" <vozdeestrellas@ya.com>
Título: El Precio del Planeta
Fecha: Tue, 22 May 2007 01:15:12
Para: <vozdeestrellas@ya.com>
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CONCIENCIA PLANETARIA
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                                                   EL PRECIO DEL PLANETA

 

 

Muchas veces me he preguntado: ¿Hasta dónde estaría dispuesto a sacrificarme para salvar el planeta?, ¿Cuánta salud, dinero o amor, sería capaz de perder?,  ¿Podría cambiar mis acciones o mi sistema de creencias en pro de la Tierra?

Anoche tuve la respuesta. Hacia la mitad de mi fase REM, o lo que es lo mismo en lo más profundo de mi mundo onírico, apareció un personaje ya conocido por mi espíritu desde hace muchas; muchas vidas.

-          ¿Sabes quién soy? ? Me dijo.

Por supuesto, que sabía quién era. Sus ojos de fuego eran inconfundibles, la forma de vestir siempre tan elegante, su figura esbelta y delgada, pero sobre todo, su poder. Ese poder que no se ve, pero que sin embargo se siente. Es como si una corriente energética, entrara por mi columna vertebral, invadiera mi médula espinal, subiera hasta el cerebro para acabar con una erección pilosa (los pelos de punta), sin límites.

-          ¡Cómo no iba a saberlo!, llevo sintiendo ese poder en mis células cada vez que le veo reencarnación tras reencarnación.

-          Eres Set -Le dije- Te conozco desde Egipto, en donde ese era tu nombre habitual. Ahora te llaman Satán, demonio, diablo?..

Una  gran sonrisa se dibujo en su cara, como si al reconocerlo, su ego se elevara hasta el infinito. Me imagino que el reconocimiento tanto de tu persona como de tus actos, eleva tu orgullo y vanidad. Esa fue la impresión que tuve de él. Estaba lleno de  prepotencia y altivez.

-          Mira lo que puedes tener y lo que puedes hace - Me dijo-

Me enseño el dedo anular de su mano derecha. Tenía un anillo, no era totalmente circular sino ovoide. Pero lo que más me llamó la atención, fue su color, parecido al titanio  con mezcla de hierro y níquel. Es decir un color plateado amarillento muy brillante.

En cuanto lo terminé de observar, Set se arrodillo en el suelo y golpeo su anillo una vez en la tierra. Al instante se abrió una grieta  en el suelo de varios metros de profundidad. Cuando la tierra termino de abrirse, volvió a golpear de nuevo el suelo y la grieta se hizo más y más profunda; Y cuando cesó, volvió a repetir la operación hasta que por fin se vio el núcleo terrestre. Nuestro sol interno, nuestra gran masa incandescente, donde se guarda todo el ADN de cualquier forma de vida que haya existido en la tierra.

-          Sabes que está enfermo, y que cuando se invierta su polaridad, toda forma de vida en la superficie sufrirá sus consecuencias- Dijo Set.

Cierto es, que  desde hace tiempo sé, que el cambio de polaridad del núcleo de la Tierra, los geólogos lo esperan en breve. No se sabe si será en un día, un mes, un año, diez o cien. Pero que es inminente no hay duda.

Para que el lector se haga una idea de lo que esto supone, los polos magnéticos cambiarán. Es decir, cuando tomemos una brújula donde hoy señala el norte, será el sur y viceversa.

Las consecuencias que ello provocará en las distintas formas de vida, es lo que no se sabe. Toda célula viviente es magnética y cuando se invierte su polaridad la reacción es imprevisible.

-          Tú puedes tener este anillo, y con él, bajar al núcleo y evitar su cambio. Sólo tienes que demostrarme que estás conmigo en un pequeño sacrificio - Dijo Set.

La oferta no pintaba nada mal. Estaba totalmente seguro de poder hacer cualquier sacrificio con tal de salvar al planeta y con él a mis seres queridos.

-          De acuerdo - Le dije- ¿Qué tengo que hacer?

Sus ojos de fuego se abrieron de par en par. No pestañeaban en absoluto, y de nuevo sentí su poder recorriendo todo mi sistema nervioso.

El asunto empezaba a asustarme y desconcertarme cada vez más. ¿Por qué esa reacción de Set?, ¿Qué me pediría hacer?

-          Sólo tienes que secuestrar a una niña y mantenerla en un cuarto sin luz ni ventilación. Le puedes dar de comer, beber y hablar, pero nunca la podrás sacar de la habitación ni tampoco podrá entrar en la misma un rayo de luz- Dijo Set.

Al instante la imagen de una niña se dibujo en mi mente. Morena, de unos cuatro o cinco años, callada y muy menuda.

No parecía difícil, la podía cuidar y entretener para que fuera feliz, pero lo del secuestro me parecía muy duro, y lo de mantenerla sin luz ni ventilación, más. ¿Cuánto tiempo puede aguantar un ser humano sin luz? Somos seres luminosos, nos pasamos la vida buscando la iluminación en todas sus formas, espiritual, psicológica y material. ¿Sobreviviría la niña mucho tiempo?

Set oía mis dudas mentales con la misma facilidad que yo escucho la radio.

-          ¿Eres tan egoísta, que no puedes sacrificar tus sentimientos por el bien de la Humanidad?, La niña está de acuerdo en realizar ese sacrificio, pero tu cobardía no te va a permitir realizar a tI el tuyo- Dijo Set.-

Tiene razón, pensé. Tiene razón, soy un egoísta. No puedo sacrificar mis convicciones por el bienestar de la Humanidad. ¡Lo haré, está decidido. Lo haré!

Cuando me disponía a comunicárselo verbalmente, de mis labios salieron frases totalmente diferentes a mis pensamientos anteriores.

-          ¡No puedo, No puedo! - Gritaba una y otra vez- Mi mente decía: ¿pero que estoy gritando, que le pasa a mis cuerdas vocales?. Si estoy dispuesta a sacrificarme, ¿porque reacciono así? Al segundo mi mente se derrumbó, se dio cuenta de que era un farol el convencimiento anterior, y se unió a mi cuerpo, arrodillándome con los brazos extendidos en cruz y con los ojos puestos en el cielo, llorando sin descanso.

-          ¡No puedo?. Dios, no puedo?.. Lo siento, he fracasado. Por mi culpa todos pagaremos las consecuencias. Soy un cobarde. No puedo! - Decía sin descanso-

La figura de Set, totalmente decepcionada, desapareció como por arte de magia, y mi astral cambió por completo de imagen y de lugar.

De repente me encontraba, vestido con una túnica blanca en un gran salón. Me llamó la atención ver como a la altura de mi garganta se encontraba impreso un dibujo. Era un punto central y un círculo rodeándole con otro pequeño punto superpuesto en ese círculo.

Había muchos seres vestidos como yo. Cada uno tenía un dibujo parecido al mío en la garganta. Pero en vez de tener un punto central tenían dos y algunos tres.

Un ser cuyo dibujo era de dos puntos centrales se acercó a mi.

-          Así se mide tu grado espiritual- Me dijo- Ese símbolo es tu sistema solar. El punto central es el Sol, y el círculo la órbita de tu planeta y el punto enzima del circulo, tu planeta. No sólo tu grado espiritual se mide por el número de soles en el que reencarnas, sino por la distancia de tu planeta a los mismos.

En eso no voy mal, pensé. Delante de mi planeta sólo tengo a Mercurio y Venus. Soy el tercero, por lo menos tengo la medalla de bronce.

Miré el dibujo de mi anfitrión y me ganaba por un Sol y por la distancia de su planeta al mismo. No tenía nada que hacer. Yo era de las evoluciones más bajas de la sala.

-Acabas de pasar una prueba con Set. Su misión es que se evolucione lo más rápido posible, y por desgracia la única forma es experimentando. El fin nunca justifica los medios. Tu planeta tiene su propio ciclo de vida y además nada se destruye, sino que se transforma. Ese sacrificio que estabas a punto de hacer sólo hubiera involucionado tu espíritu. La destrucción de la materia, siempre lleva al crecimiento del espíritu. No te aflijas. Tu sistema solar va a desaparecer, y tu especie tiene poco tiempo para evolucionar, pues es hora de que reencarnéis en sistemas de doble estrellas, o de dos soles.- Decía el ?tuniquero?.

- Acompáñame. Te voy a enseñar, como os estamos ayudando a evolucionar.- Siguió diciendo.

Sin saber cómo, me encontré en una sala parecida a un quirófano espacial. El astral de mi compañera se encontraba de pie en medio de la misma, y cinco o seis entidades, manipulaban sus campos energéticos, colocándola un sincronizador aquí y otro allá.

-          Hemos desarrollado una tecnología astral que os ayudará a que vuestro espíritu se revele con más facilidad en vuestro cuerpo carnal. Esos sincronizadores os estimularán, darán ideas e intuiciones, controlarán vuestras hormonas animales y activarán partes del cerebro que hasta el momento tenéis infra-utilizadas (como la telepatía, telequinesia, sicometría) para que comprendáis el poder del Universo, la fuerza de la reencarnación y la fraternidad universal- Continuo diciendo-

A la mañana siguiente me desperté como de costumbre y me dispuse a ir al trabajo. Le pregunté a mi compañera que tal se encontraba pues no tenía buena cara.

-          No sé qué me pasa, duermo fatal. Tengo pesadillas de las que luego no me acuerdo - Me dijo.

La miré con más insistencia para no ver sólo su materia, sino su cuerpo energético, y me di cuenta de que no había sido una pesadilla lo que había tenido. Ni que tampoco yo, tuve un simple sueño.

Tenía sincronizadores hasta en el carnet de identidad. Sus cambios sicológicos de dos semanas atrás, habían sido influenciados por estos artefactos  extraterrestres. Menos mal que se supone que es por el bien de la raza y por la evolución del espíritu, porque visto desde fuera, parece un secuestro experimental. Una intromisión en nuestra libertad y una manipulación genética en toda regla.

Por si sirve de algo, a mis hermanos del espacio les digo:

-          Os agradezco mucho vuestra labor para ayudarnos en nuestra evolución. Pero, ¡a los mismos siempre no! Somos muchos en el planeta, y parece como si cuatro desafortunados hubiéramos comprado todos los boletos de vuestra manipulación genética. Sé que se hacen pactos espirituales antes de reencarnar en la Tierra, y que mi espíritu os recuerda como familia que sois, pero nosotros ya hemos tenido suficiente. Os puedo dar, nombres y apellidos de personas que estarían encantadas de entrar en vuestro laboratorio cósmico. Así que, ¡a por ellos!

Diario del Más Allá, III

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