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De: "LEGO" <legosum@gmail.com>
Título: LA SOLEDAD DEL DISCIPULO
Fecha: Fri, 3 Aug 2007 14:16:24 +0200
Para: "LEGO" <legosum@gmail.com>
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    LA SOLEDAD DEL DISCÍPULO      

               

           

                                                                                                                                       

                               


        RECOPILACION DE LAS ENSEÑANZAS DEL TIBETANO, 

        LIBRO : EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA, TOMO II

        CHARLA A LOS DISCIPULOS. Págs. 49/ 50


                                                                                          

              Noviembre de 1944

En mi instrucción anterior insisto sobre tres puntos a los cuales quisiera referirme nuevamente a la luz de la emergente oportunidad. Mi tarea no consiste en hacerlos cambiar, ni darles órdenes o mandatos. Sólo tengo una tarea y es descubrir y probar a aquellos que pueden servir a la raza inspirados por los Ashramas de los Maestros. Me referí a la soledad, una de las primeras cosas que le indican a los discípulos que se están preparando para la iniciación. Es evidente, por lo tanto, que la soledad a la que me refiero no deriva de la debilidad de carácter que rechaza al semejante, ni de una naturaleza desagradable o retraída, tampoco de una especie de autointerés tan ostensible que antagoniza a las personas. Gran parte de la soledad  en la vida del discípulo es por su culpa y puede subsanarla si aplica las correctas medidas de  autodisciplina. Él mismo debe aplicarlas, porque conciernen a la personalidad y nada tengo que hacer con sus personalidades. Me refiero a la soledad  que se produce cuando el discípulo aceptado se convierte en discípulo consagrado y abandona la vida de concentración en el plano físico, y de identificación con las formas de vida en los tres mundos, hallándose en el punto intermedio entre el mundo de los asuntos externos y el mundo interno de significados. Su primera reacción es de soledad ; ha roto con el pasado; abriga muchas esperanzas, pero no está seguro del futuro; sabe que el mundo tangible al cual está acostumbrado debe ser reemplazado por el intangible mundo de valores, implicando un nuevo sentido de proporción, un nuevo alcance de los valores y nuevas responsabilidades. Cree que dicho mundo existe, sigue adelante valiente y teóricamente, pero durante algún tiempo aquel es totalmente intangible; descubre a unos pocos que piensan y sienten como él, y sólo posee en embrión el infalible mecanismo para establecer el contacto. Se está zafando de la conciencia masiva en la cual estaba fusionado, pero aún no ha encontrado su grupo en el que, a su tiempo, será conscientemente absorbido. Por lo tanto, se siente solo, abandonado y despojado. Algunos de ustedes sienten esa soledad ; por ejemplo, muy pocos han alcanzado la etapa donde se consideran parte definida e integrante del grupo; sólo dos o tres se han dado cuenta -breve y fugazmente- del estrecho vínculo con el Ashrama; su actitud es mayormente de esperanza, acoplada a la idea de que las limitaciones físicas les impiden comprender todo lo que en realidad hay en conexión con sus afiliaciones internas. Hermanos míos, ese sentimiento de soledad  es sólo otra forma de autoconciencia y de indebido interés en sí mismos, que desaparecerá a medida que progresan en el sendero. En consecuencia, cuando se sientan solos aprendan a considerarlo como un espejismo o ilusión y una limitación que deben superar. Comiencen a actuar como si éstos no existieran. Quisiera que muchos discípulos aprendieran el valor de actuar "como sí". Por lo tanto, no tendrán tiempo disponible para sentirse solos, porque no lo tendrán para pensar en sí mismos.

       


        RECOPILACION DE LAS ENSEÑANZAS DEL TIBETANO, 

        LIBRO : EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA, TOMO II

        CHARLA A LOS DISCIPULOS. Págs. 648/ 649


Agosto de 1946

Mi discípulo:

Habrá observado que cambié la forma de dirigirme a usted. Es muy significativo, y en esta instrucción mis palabras son simplemente éstas: Analice profundamente los años que tiene por delante, a fin de cerciorarse de las implicancias y las oportuni­dades que ofrecen estas palabras, dadas en este momento par­ticular; analice los consiguientes y eficaces contactos que obtendrá (hacia arriba, interna y externamente, si puedo utilizar estos términos tan inadecuados) como resultado.

Esotéricamente hablando usted se halla solo; lleva una vida solitaria, porque en su medio ambiente nadie posee su misma cua­lidad o el mismo grado de percepción espiritual. Podrá negarlo, porque lleva una vida muy atareada. La vida tiene puntos constan­tes de revelación; algunos los reconocemos y otros pasan desaper­cibidos. A todo discípulo le es revelado un determinado tipo de soledad espiritual, constituyendo una prueba de desapego oculto que todo discípulo debe dominar.

Esta soledad debe enfrentarla y comprenderla, y tiene como resultado dos cosas: primero, saber cuál es la exacta etapa alcan­zada en la escala de la evolución o en el sendero y, segundo, la percepción intuitiva de la etapa evolutiva lograda por aquellos con quienes entramos en contacto en el camino de la vida. Durante un largo tiempo todo discípulo se niega a enfrentarla y compren­derla. Una falsa humildad, que en realidad se acerca a la mentira, le impide reconocer con claridad ese estado -reconocimiento que implica necesariamente una mayor inteligencia, que no despierta el orgullo. Muy pocos se atreven a ver a sus semejantes tal como son en realidad, por temor a las críticas -pues es muy difícil desarrollar verdaderamente la comprensión amorosa que per­mite realmente ver en las personas sus defectos y sus virtudes, sus pequeñeces y sus grandezas, y amarlas como antes y aún más.

Debe desarrollar conscientemente la soledad esotérica y no dejarla librada a las circunstancias. Esa soledad depende de las realizaciones del alma y no del espíritu de separatividad; soledad que se vanagloria de ser muchas veces interrumpida y tener numerosos amigos, pero muy pocos -si alguno- son admitidos en el lugar de la sagrada paz; soledad que no rechaza a nadie, pero no divulga los secretos del ashrama a quienes tratan de entrar en él; esa soledad por último, que abre ampliamente la puerta del ashrama.

Éste es el factor que más necesita cultivar en este momento. Debería apartarse definitiva y conscientemente de sí mismo, lo cual hará que en la vida externa exprese un amor más cálido aún.


   RECOPILACION DE LAS ENSEÑANZAS DEL TIBETANO, 

        LIBRO : EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA, TOMO II

        CHARLA A LOS DISCIPULOS. Págs. 645/ 646


En los seis pensamientos simientes que le di hace un año, predo­minó el tema de la libertad, de la deseable soledad divina y de la búsqueda de una nota que trajera liberación. Estos pensamientos simientes deberían continuar siendo el tema principal de su tra­bajo de meditación. Sugeriría que para el año próximo los tome como pensamientos simientes para su definitiva y proyectada meditación matutina. Usted mismo elabore los planes, pero antes le haré una sugerencia. Los seis pensamientos debe tomarlos suce­sivamente uno por mes, durante seis meses, y luego repetirlos otros seis más. En lo primeros seis meses reflexione sobre ellos desde el ángulo de su comprensión subjetiva, como alma; en los segundos seis meses estúdielos desde el ángulo de la expresión práctica, en su vida diaria.

Ansío, técnicamente hablando, que en esta vida llegue a la meta, hermano mío. Anhelo que reciba la iniciación que su propia alma planeó y lo haga también en esta vida, para que en la próxima posea conciencia iniciática (del grado deseado) y comience con un haber muy acrecentado para prestar servicio. Le recordaré que la iniciación debe recibirla solo, de allí mi insistencia durante los últimos años sobre la necesidad de caminar solo -hablando espi­ritual y mentalmente. En otros aspectos no camina solo. La vida espiritual está llena de paradojas. Nos dedicamos a desarrollar un sentido de unidad y de unicidad con todos los seres y, sin embargo, a veces debemos aprender lo que es la soledad y el aislamiento. La desmedida “soledad” es la prueba suprema de la cuarta inicia­ción. Recuérdelo. No obstante, hermano mío, nunca estará solo, y esto también debe tenerlo presente. En último análisis, es cuestión de saber reconocer. Permítame asegurarle, hermano mío e intimo amigo en el aspecto interno, que lo reconozco, lo conozco y lo amo.


   RECOPILACION DE LAS ENSEÑANZAS DEL TIBETANO, 

        LIBRO : EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA, TOMO II

        CHARLA A LOS DISCIPULOS. Págs. 642/ 643


Agosto de 1942

1.     No tema la soledad. El alma que no puede sostenerse sola nada tiene para dar. 

2.     Arranque las profundas raíces de su vida. Procure liberarse del pasado. Sin embargo, no se mueva del plano donde la vida lo ha colocado para desempeñar su parte.

3.     El ritmo de toda vida palpita en tiempo-espacio, y en ese ritmo debe descubrir la nota que trae la liberación.

4.     Reflexione sobre el trabajo del Destructor, ¿por qué se produce la destrucción y se pierde la belleza que ha exis­tido? La tarea que

     realiza en la vida debería darle ese conocimiento. Construya.

5.     Sea un sannyasín -libre, sólo con Dios, su alma y yo. Tra­baje y ame.

6.     El tema principal de su vida durante el año venidero es: Buscar la liberación. Reflexione sobre esto. Ésa es la meta para todos.

                                                                                                                    


 

   RECOPILACION DE LAS ENSEÑANZAS DEL TIBETANO, 

        LIBRO : EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA, TOMO II

        CHARLA A LOS DISCIPULOS. Págs. 600/ 602


Septiembre de 1943

Mi hermano y amigo:

En el ciclo que comenzó con su cuadragésimo segundo año, su vida cambió constantemente; se produjeron muchos y drásticos ajustes y asumió gran responsabilidad. A esto debe agregarle la confusión y el caos de la guerra, lo cual demandó mucha forta­leza y razonamiento. Respondió bien, ayudó a muchos y aumentó su sabiduría. Asumió la responsabilidad por determinado as­pecto del trabajo iniciado en mi ashrama o por mi condiscípulo A.A.B.       Ella no es miembro de mi ashrama. Cuente usted con mi comprensión y el infalible apoyo de ella.

Inevitablemente, hermano mío, la situación que debió encarar, relacionada con el trabajo del cual es responsable vinculada también a su vida personal y familiar y al futuro, implicó gran tensión. A estos factores debe agregar otro, el de que usted está esencialmente solo. Esta soledad básica se debe a varias causas: Primero que está en entrenamiento para llegar a ser un dirigente, y los dirigentes deben aprender a permanecer solos, y lo logran si aman lo suficiente. Segundo, la fuerza de la circunstancia y la necesidad de agotar ciertas relaciones kármi­cas aumentaron sus contactos diarios y, al mismo tiempo, lo de­jaron mucho más solo que hace seis años. Tercero, que lo ma­yor siempre incluye a lo menor, es una lección que todos los dirigentes en entrenamiento deben captar; lo contrario, hermano, es falso y trae por resultado la soledad. Reflexione sobre todo esto y acéptelo; permanezca libre y progrese en el sendero que eligió; no permita que lo limiten quienes no pueden ir a la par suyo. Esto también trae soledad. Y, finalmente, la carencia de una comprensión más amorosa lo aísla a veces de sus seme­jantes, particularmente de sus colaboradores, y usted debe cui­dar que no se acreciente este espíritu de crítica.

Las lecciones para aprender a ser un dirigente son difíciles y con el transcurso de los años deberá aprenderlas -si lo desea y puede enfrentar las consecuencias, las cuales están presentes y emergerán como la música con toda su cualidad tonal, una vez que haya eliminado las disonancias y fijado el tema y el ritmo.

¿Cuáles son las lecciones que deben aprender los verdaderos dirigentes? Sería de valor que le explique una o dos de ellas -de forma harto breve- de manera que pueda (si, como creo, está tan ansioso de servir a sus semejantes) empezar a asimilarlas y comprender cuán necesarias son, y aplicarlas a sí mismo con miras a prestar un servicio más pleno y útil.

La primera es la lección de la visión. ¿Qué metas se ha fijado usted? ¿Cuál es el incentivo espiritual suficientemente fuerte, para mantenerlo con firme propósito y fiel al objetivo? Nadie puede formular la visión por usted. Ése es el problema de su propia personalidad, y gran parte de lo que haga y llegue a ser dependerá de la fuerza de la visión y de la belleza de la imagen creada por su imaginación.

La segunda es la lección del desarrollo de un correcto sentido de la proporción. Una vez que haya desarrollado y aplicado co­rrectamente este sentido, le permitirá recorrer humildemente el Camino. Todo verdadero dirigente debe ser humilde, porque comprende la magnitud de su tarea; si quiere contribuir adecuadamente debe darse cuenta de su limitada contribución (a la luz de la visión) y de la necesidad de continuar el autodesarrollo y cultivar un constante e interno aprendizaje espiritual. Por lo tanto siga aprendiendo, no se sienta satisfecho consigo mismo ni con lo realizado, pero no con un sentido morboso, sino fomen­tando el principio de arremeter adelante y hacia arriba. Con nuestro propio esfuerzo ayudamos a otros a lograr la realización, lo cual significa pensar con claridad, ser humilde y adaptarse constantemente.

La tercera lección es el desarrollo del espíritu de la síntesis. Esto le permite incluir todo lo que está al alcance de su influencia y ser incluido dentro del alcance de la influencia de los que están más evolucionados. Así se establece la cadena jerárquica. Todavía se mantiene en una posición algo aislada, lo hace con la mejor intención del mundo, pero necesita amar más profunda y comprensivamente El obstáculo reside en su personalidad, la cual es más inteligente que amorosa. Deje que su alma controle más a su personalidad de primer rayo y desaparecerá gran parte de sus dificultades actuales.

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