:: HispaVista : Correo :: ummo@hispavista.com
  Haz de Hispavista tu página de inicio Anti Pop-ups y Antivirus gratis: descárgate la barra  
 
Hispavista  |  Correo  |  Labolsa  |  Trabajos  |  Viajes
Quedaconmigo  |  Cine  |  Horóscopo  |  Juegos  |  Megustasmucho  |  Música  |  Chat  |  Foros
Trabajos  |  Formación  |  Labolsa | Blogdiario  |  Eltiempo  |  Galeon  |  Correo
ADSL  |  Inmobiliaria  |  Motor  |  Compras  |  Viajes  |  Loterías  |  Subastas
Antivirus  |  Dominios  |  Fotografía  |  Melodías  |  Llamadas  |  Postales  |  Agenda
Buscar en Internet:  
  Bienvenido ummo@hispavista.com Opciones | Ayuda | Salir 

 Menú de opciones


Otras carpetas


Responder Responder a todos Reenviar Destacar Siguiente Borrar      

De: "Santiago Merino" <vozdeestrellas@ya.com>
Título: Hijos del Sol VIII - El retorno de Cristo
Fecha: Sun, 1 Jul 2007 19:58:33
Para: <vozdeestrellas@ya.com>
Full Headers
Undecoded Letter

HELIOCENTRO
Espacio Web esotérico, libre e independiente.
Conocimiento oculto.
Bajate gratis todo el material desde la web:
http://www.heliocentro.net

http://www.ConcienciaPlanetaria.es

 

Monográfico "Hijos del Sol VIII" a tu disposición con imágenes en cualquiera de las Webs: Heliocentro/ConcienciaPlanetaria

 

A las 13 horas de cada país, envía un pensamiento de PAZ al corazón de los hombres

 

Si eres católico practicante no leas este relato. Podría herir tu sensibilidad
 

LOS HIJOS DEL SOL VIII

EL RETORNO DE CRISTO

 

Mi nombre iniciático fue Homet-Nut. Tuve el privilegio de ser admitido en La Fraternidad Solar, que creara en su día el faraón Akenatón. Tanto yo, como mis setenta y un hermanos, juramos servir los valores de los Hijos del Sol, a través de los tiempos, en las diversas reencarnaciones que se nos asignaran en la Tierra,  por los señores del Karma.

Se me ofertó y adquirí el compromiso de revelar el conocimiento.

Fui el guardián del Ojo Sagrado de Ra y se me programó con la facultad de mirar hacia atrás en los Registros del Tiempo.

Por esto me ha tocado asomarme a este momento, contando cuanto puede ver mi espíritu.

En un determinado estado de conciencia, soy un ser atemporal. Y como en una gran pantalla, veo acontecimientos, percibo sensaciones y revivo situaciones, en las que los miembros de la Fraternidad Solar, se han visto envueltos, a través de la Historia.

 

?Maestro, ¿Cómo puedo contar todo esto que me ha ocurrido?

Cuenta simplemente la verdad. Nadie se incomodará, nadie te perseguirá, pues ten la seguridad absoluta de que nadie te creerá??

 

Creo que fue hacia mis quince años, cuando comencé de una manera regular a obsesionarme con el mundo de los ovnis. Recuerdo los reproches de mi madre cuando me veía recortar las noticias de avistamientos ovnis de los periódicos. Todo lo que se podía leer en torno al mundo de los extraterrestres era objeto de consumo por mi parte.

Por aquel entonces, (1965), el fenómeno Ovni estaba poniéndose de moda en nuestro país de la mano de Sesma, Rivera y el fenómeno Ummo. Hacia mis veinte años, fue Juanjo Benítez quien publicara en el periódico ?La Gaceta del Norte? una serie de reportajes sobre un contacto extraterrestre de unos jóvenes en Perú, que formaban parte del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias. Fueron cientos de veces las que leímos aquellas crónicas de Sixto y Carlos Paz Wells, que en forma psicográfica habrían conseguido ponerse en contacto con extraterrestres de Ganímedes (planeta de Júpiter). Por supuesto en Bilbao fuimos un grupo numeroso de amigos que comenzamos a intentar el contacto mediante dicho método. La mente en blanco y el bolígrafo encima del papel, rellenamos miles de cuartillas esperando que finalmente alguno consiguiera el dichoso contacto, pero este no llegaba, incrementando nuestra desesperación.

Fue también en ese tiempo cuando comencé a oír hablar de un famoso contactado llamado Eugenio Siragusa. Se trataba de un italiano que se autodenominaba ?El anunciador? y que por otra parte sería el embajador de los extraterrestres en la Tierra. Sus opúsculos y boletines también cayeron en mis manos y fueron igualmente devorados por los alocados años de mi adolescencia.

Los ?antenas? procuraban recibir el dichoso contacto y todo el grupo salía noche tras noche a las montañas próximas a la capital vasca, con la seguridad de que en alguna de estas salidas conseguiríamos el pasaporte para el espacio. ?No estáis preparados?, ?Alguno de vosotros interfiere?, ?No estáis en armonía?. Estas y otras tantas frases recibidas en el contacto no podían disuadir nuestra afición de observadores de dicho fenómeno. Con los años nos dimos cuenta que los extraterrestres no mienten, y que aquellos supuestos contactos no eran sino mentalismos.

 

Fue en la noche de Santiago del año 1975 cuando definitivamente un grupo de dieciséis personas en el Monte Umbe y hacia la una de la madrugada pudimos observar a una distancia de unos cincuenta metros una enorme astronave. Nos juntamos unos contra otros en la medida que aquella bola luminosa se iba acercando hasta convertirse en una nave discoidal de color plata mercurial, evolucionando frente a nosotros. Yo di un enorme salto gritando ?No estoy loco?. El que estaba a mi lado simplemente se orinó en los pantalones. Si para entonces ya estaba obsesionado, desde aquel momento comencé a estar verdaderamente paranoico. Ya no me importaba lo que decía la gente. Había vivido una realidad objetiva, y desde aquel momento eran mis padres, los críticos y los escépticos quienes comenzaron a ser los verdaderos locos de aquella trama.

A este avistamiento siguieron otros de menor entidad y de menor aproximación. En cualquier caso, aquellas experiencias me hicieron comprobar que además de la realidad cultural en la que me había educado, existía otra que me exigía nuevos estudios e investigaciones. Me acerqué al conocimiento oriental, a la teoría de la reencarnación, al conocimiento esotérico de numerosos autores. El pequeño monaguillo que había dentro de mi, tuvo que enfrentarse a otra realidad que ponía en tela de juicio todos sus soportes doctrinales y que por otra parte le hacían ser contestatario y rebelde con los valores en los que se asentaban nuestras relaciones y concepciones sociológicas, morales y espirituales.

En el año 1976 asistí a unas conferencias que se daban en Madrid, del famoso contactado Eugenio Siragusa. Fueron unos pocos días, pero aquel personaje me dio la puntilla final. Se trataba de un ser compenetrado por alguna entidad, que lo abarcaba todo, lo respondía todo y lo entendía todo. Simplemente me dejó colgado aún más, no sólo del fenómeno, sino de su propia persona. Le siguieron una década de estudios de locura y de obsesión. Tengo ahora cincuenta y cuatro años y me doy cuenta que sigo todavía colgado de las mismas ideas. Quizás con más moderación, pero la fiebre del contactismo no ha mermado en mi alma.

 

A los treinta y tres años dejé la ciudad y junto a una treintena de personas fui a vivir a un pueblo rural, con otro modelo de vida. Durante dieciséis años, publiqué una veintena de libros sobre el fenómeno del contacto y acumulé otras tantas experiencias en torno al mundillo ovni. Explicar ahora todas mis vivencias me llevaría varios cientos de hojas. Voy a contar los hitos más sobresalientes que puedan ayudar a la argumentación de este libro, dejando de lado los aspectos personales.

- ¿Cuántos espermatozoides genera un hombre en su vida?

- ¿Un billón?, ¿Acaso más?.

Una pequeña luz mortecina iluminaba las vetustas baldosas de la habitación. A mi lado dormía mi compañera mientras las palabras fluían a mi mente obsesiva. ¿Quién ponía aquellos datos en mi mente?.

- A lo largo de tu vida, generas miles de millones de seres vivos. Son tus espermatozoides, que no se materializan en tus hijos, pero que indudablemente son seres humanos potenciales, seres vivos. Si hoy tú has odiado, setecientos millones de espermatozoides que tienes en tu líquido seminal, son para siempre hijos del odio. Si mañana sientes la música y vibras con el amor, otros tantos millones de espermatozoides nacen, pero su alma esta inundada de amor y de armonía. Día tras día, siembras la vida en el Cosmos. Unas veces generando seres armoniosos y otros generando seres que traducen tu dolor o tu maldad.

La voz proseguía en mi cabeza:

- Sois un universo de vida. Vuestro poder es inmenso. Sois Dioses creadores desde la dimensión en la que estáis. El sol que brilla en vuestra frente, vida tras vida se hace más grande. Llegará un momento en que tu cuerpo desaparecerá, se habrá sublimado y el Sol que tienes dentro se habrá hecho inmenso. Entonces explotará, formando en un agujero negro trillones de chispas. El número de chispas que forme tu explosión será el mismo número de espermatozoides y de óvulos de las cientos de miles de vidas, que como hombre y mujer has vivido en los diversos planos de la Creación. Cada chispa será un ser. Será tu hijo, y tú para él, su Padre Creador. Pero aquellos a los que generaste con odio vivirán programados por el sentimiento que les diste al momento de ser creados. Tendrás que venir entre ellos y crucificarte por amor, para que comprendan, para que les puedas redimir.

¡Que extrañas ideas afloran hoy en mi mente! Miré a mi esposa por si me estaba hablando en voz baja, pero dormía plácidamente.

Sois universos creadores. Nada se pierde. Todo cuanto generáis en el camino del eterno retorno de las reencarnaciones lo encontraréis al final. Pocos en tu mundo han comprendido su verdadera naturaleza divina. Pocos han comprendido que con su divinidad pueden arrojar una montaña al mar. Sois un pequeño Sol revestido de materia. Sois dioses.

Giré mi cabeza y ¡Allí estaba!.

¡Esta vez no me asusto, hermano!. ¿Quién pone estas ideas en mi mente?

De color verdusco pardo, casi marrón. Ojos impresionantes con tonalidades rojizas. Alto, majestuoso, con una cara austera. Estaba simplemente materializado frente a mí en la puerta de entrada de mi habitación. ¿Quién si no había estado dictando maravillosas frases de conocimiento a mi mente? No estuvo mucho tiempo. Tal y como había venido, se esfumó, dejándome con la angustia de volver a verle, de sentir su presencia. De recibir sus conocimientos.

Me pellizqué, comprobando que estos seres pueden penetrar la materia y presentarse ante tus ojos, o simplemente acompañándote en el silencio. Aquel encuentro fue el comienzo de un programa absolutamente crucial, alucinante, maravilloso, que intentaré explicar brevemente con la certeza que ni ayer ni hoy será bien entendido, pero que dio a mi vida sentido. ¿Por qué yo?.

 

EXTRAÑO PERSONAJE

Cada dos meses enviábamos miles de revistas a nuestros asociados. En todo el mundo occidental se conocía nuestro trabajo. Jamás cobramos por nuestra actividad. Éramos un grupo de personas con una verdadera vocación de servicio. Fueron tiempos de entusiasmo. La información venía a nuestra casa en forma permanente y nosotros la volcábamos en las páginas informativas. De una u otra manera estábamos realizando un programa espiritual, pero las dudas, a veces las privaciones y finalmente el esfuerzo de aquellos días heroicos, nos postraban y nos hacían dudar del porqué final de nuestro sacrificio.

Cierto día en que toda la comunidad estaba empeñada en terminar de levantar un muro de ladrillos de una de las casas de uno de los hermanos, fui avisado por una extraña visita que acudía a mi casa. Con el mono de trabajo recibí a aquel hombre. Tendría unos cuarenta años, ojos muy vivos, más bien delgado y por lo demás, nada le diferenciaba de una persona corriente. Quizás la forma de pronunciar con énfasis las palabras y la forma de mirar, tan penetrante, terminaban por ponerte nervioso.

- ¿Qué desea Vd.?

Vengo a traerte una carta que me ha sido confiada por nuestra Fraternidad.

Pensé enseguida que podría ser la Fraternidad Rosacruz, que en aquellas fechas nos visitaba de la mano de una entrañable amiga de Madrid. El visitante, que en ningún momento dijo su nombre, adivinando mi pensamiento dijo:

- No es de esa Fraternidad. Sino de otra más vieja.

Aquel tono y su mirada me hacían pensar que estaba ante otro paranoico. En nuestra asociación teníamos registrados varios Jesucristos reencarnados, otras tantas Marías Magdalenas y por supuesto casi todos los apóstoles, además de algún Atila, Julio Cesar y demás personajes históricos.

- Comprendo tu desconcierto hermano.

Definitivamente al llamarme hermano, los resortes defensivos de mi mente se pusieron en guardia. Realmente estaba ante un lunático, que me había retirado del trabajo y pretendía hacerme perder el tiempo.

Metió su mano en el bolsillo de la camisa y me entregó un pequeño sobre que contenía un vetusto pergamino amarillo.

 

Lo abrí con parsimonia, esperando encontrar algún chiste grafico. Aquellos símbolos astrológicos no me decían nada. Mi mente no se activaba ni me entregaba respuesta alguna. Pero sin saber por qué, unas gruesas lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, a la vez que el corazón comenzó a latir con fuerza presa de una extraña angustia.

- ¿Recuerdas hermano el calor del desierto?

Ahora ya no podía controlar el llanto angustioso que salía de mi alma. La habitación comenzó a desdibujarse a la vez que la imagen de un desierto se extendía ante mí. Por un instante ya no estaba en mi casa, sino en el árido arenal. Sentía el calor vivo de la arena en el atardecer. Conocía por serme familiar cada recodo, cada pequeña casita que habitaban mis hermanos. Curiosamente me vi caminando entre unas pequeñas hortalizas que intentaba no pisar y que finalmente terminaron con mis huesos en el suelo. Oía la risa contagiosa de otro monje, que con túnica blanca me miraba divertido. Luego vi como todos los hermanos caminaban hacia un pequeño arroyo que estaba en una loma. Había una presa que embalsaba el agua. Uno tras otro íbamos desnudándonos e introduciéndonos en el gélido manantial en la fría madrugada del desierto. Luego sentado hacia el Este, pronunciaba una monótona letanía que hacía vibrar todo mi ser: ¡Auuummm Adonai?.Auuummm Adonai!

No podía controlarme. ¿Quién producía esas imágenes en mi alma? Algo de mi consciente me decía que estaba en España en el siglo XX, pero toda mi esencia vivía otra tremenda realidad de antaño.

Volví en mí, para ver los intensos ojos de mi visitante.

- ¿Recuerdas hermano el calor del desierto?

En el mismo instante desaparece de mis sentidos la habitación. Y retorno a ver setenta y dos monjes vestidos de blanco en una larga mesa. En la cabecera de la misma. El Señor de Justicia. En el otro lado unos rollos en papiro y tela mostraban la Ley traída desde el templo de Isis por Moisés.

- ¿Recuerdas hermano el calor del desierto?

Y a caballo de la visión anterior me vi frente a una mesa de piedra, entre dos olivos, frente al Señor de la Tierra, diciendo: - Juro por mi espíritu inmortal que dedicaré toda mi existencia al servicio de la verdad. ? Juro por mi espíritu inmortal que serviré el programa de mis padres, de mis maestros y de la revelación del Padre Creador hasta el final de los tiempos. Yo sabía perfectamente lo que estaba jurando, pero mi voz no era en castellano, sino en arameo antiguo.

Luego el Señor de Justicia, que estaba delante de mí, me besó en la boca y dijo:

AUNQUE TE ESCONDAS EN LOS ABISMOS DEL OCÉANO, AUNQUE VUELES POR ENCIMA DE LA MONTAÑA MÁS ALTA. AUNQUE ESTÉS EN EL FONDO DEL INFIERNO, YO TE BUSCARÉ Y TE RECORDARÉ TU JURAMENTO. ESTA ES TU MISIÓN:

 

Deberás hacer que el corazón y ánimo de los ancianos, se reconcilie con el ímpetu de los jóvenes. Preparando un pueblo bien dispuesto para mí, en el final de los tiempos. Tú anunciarás mi llegada.

El llanto el hipo y el estremecimiento golpeaban mi pecho. El pánico se apoderó de mí, pues jamás en mi vida había tenido una experiencia tan intensa. El hombre que estaba frente a mí todavía me preguntó:

- ¿Sabes como es el nombre del pueblo donde vives ahora con tus hermanos de comunidad?

- Creo que ?Desolium?.

El visitante pronunció estas palabras, que yo ya las sabía en mi interior, como si de una extraña telepatía se tratara:

- El nombre en latín dice ?Desierto de Olivos?, ¿Has comprendido que no estás aquí por casualidad?

Aquella revelación me dejo perplejo. Había estado una serie de años en un lugar y con un trabajo que no entendía. Había estado trabajando por dictado del espíritu, mientras mi consciente y el de mis hermanos no sabían cual era el objeto de nuestra quimérica empresa.

El hombre se levantó y me dijo:

- Tengo que retornar a Bilbao. Volveremos a vernos.

Enfiló el pasillo y salió a la calle. Mis ojos todavía llorosos le siguieron hasta que se metió en un destartalado coche y desapareció entre las vetustas casas de mi pueblo. Volví corriendo al baño. Mis ojos estaban enrojecidos por el llanto. Así no podía retornar a mi trabajo. Esperé un rato. Me lavé la cara y finalmente volví al tajo.

- ¿Quién era?

- ¡Quien va ser!, un chalado que quiere subir en un platillo volante.

Hasta aquí cuanto recuerdo. El símbolo que me dejó todavía debe estar entre los miles de papeles que todavía se almacenan en las estanterías de la vieja casa. Pero yo no lo he podido olvidar y así os lo muestro. El que sepa leer que lea. El que quiera entender que entienda. Sólo unos pocos saben que digo la verdad.

 

COMIENZA EL PROGRAMA

Creo recordar que era el verano del 84. Esa mañana estaba levantando una carta natal en mi despacho despreocupado, cuando unos gritos sorpresivos, seguidos de unas alocadas carreras me asustaron:

¡Un ovni?un ovni?un ovni?..! Han venido, están aquí.

¿Cómo van a venir en pleno día?

Mis hijos y los vecinos me llevaron casi en volandas hacia el frontón del pueblo, justo detrás de la iglesia. Allí estaban en una verdadera algarabía de júbilo descontrolado, ancianos, mujeres y niños que gritaban divertidos la llegada de los ?marcianos?.

Un plato volador reluciente presidía el cielo de mi pueblo, encima de la Sierra de Codes. Era majestuoso, en pleno día, sin sombra de duda, ¡estaban allí!.

 

Precisamente entre los curiosos se encontraba un aparejador, que estaba levantando los planos de una próxima construcción. Nos mostró el ovni con su aparato topográfico de medida a la vez que afirmaba que el disco parecía una campana de cristal traslúcida de unos seiscientos metros de diámetro.

Aquello era absolutamente anormal. ¿Qué querían? Filippo, uno de los hermanos y yo llamamos a Italia, donde vivía nuestro maestro para ponerle al corriente de esta extraña visita. La mujer nos anunció que Eugenio estaba grave, preso de unas fiebres que en Sicilia se llama mal de Santo Antonio, o algo por el estilo.

El ovni, estuvo desde las dos de la tarde hasta las nueve de la noche. A esa hora se puso en la vertical de Vitoria y finalmente desapareció.

Al día siguiente, Juanjo Benítez en el periódico ?El correo Español el Pueblo Vasco? sacó una noticia a toda página, hablando que en Vitoria en la misma noche del avistamiento toda la ciudad se quedó sin luz. A pesar de dicha circunstancia, un ordenador escribió sin corriente alguna en su impresora unas cifras extrañas: 1.8.1.8.1.8?.

 

Aquellos números no nos decían nada en un principio, pero fueron reveladores cuatro años después, pues los acontecimientos que vivimos nos confirmaban que la visita de los hermanos del Espacio y aquel atípico apagón nos estaban adentrando en el programa más importante de los últimos tiempos.

 

LA MADRE ISIS

 

¡Que buenos saben los garbanzos después de una intensa jornada de trabajo! Efectivamente era la hora de la comida cuando sonó el teléfono de nuestra casa. Lo cogió la que fuera antaño mi esposa diciéndome:

- Es una mujer de Argentina que no quiere más que hablar contigo.

- ¡Dígame!

- ¿Es Vd Giovanni Colombo?

- Si, efectivamente yo soy. ¿Qué desea?

- Soy la madre Isis. Los hermanos del espacio me han dicho que me ponga en contacto con Vd, pues será quien en lo sucesivo dirija el programa extraterrestre sobre la Tierra.

Tuve que ponerme la mano en la boca para no reírme a carcajadas. ¡Otra paranoica! ?Dije para mis adentros-

- He tenido una visita esta noche. Tres seres han entrado por mi tienda de campaña. Uno era Adoniesis, otro era Asthar Sheran y el otro era Eugenio Siragusa. Este último me ha dicho: -Yo he muerto. Mi misión ha terminado. Ponte en contacto con Giovanni Colombo, pues el dirigirá la misión a partir de ahora. Es por esto que le ruego me reciba en su casa puesto que tengo que hablarle de unas cosas importantes.

- Mire Vd., el Sr. Eugenio no ha muerto, esta mañana he estado hablando por teléfono con él. Por otra parte Vd., está probándome en el Ego, afirmando que yo voy a ser quien dirija tal o cual programa. Comprenda que no voy a caer en esta trampa de vanidad. Le ruego por tanto que se informe convenientemente y no nos moleste puesto que esta Asociación es seria y no se dedica a los sensacionalismos.

Colgué el teléfono a la vez que una explosión de risa contagió a toda la familia, hasta el punto que los garbanzos terminaron por el suelo de la cocina.

A los tres días exactos de esta conversación Eugenio nos envió un comunicado que decía entre otras cosas: ?HE MUERTO, MI MISIÓN HA TERMINADO, a partir de este momento el programa lo lleva Giovanni Colombo?.

Quince días después recibimos una carta de la madre Isis, con dos fotos de dos extraterrestres físicos, junto con la suplica de ser recibida de nuevo. En esta ocasión no pude más que sorprenderme de las fotos que adjuntaba la carta, y de la precisión con la que me anunciara el final de la vida pública de mi maestro. Optamos finalmente por invitarla a venir a España. Pero con ella llegó el escándalo.

En la sede de la Asociación estábamos cerca de treinta personas. La madre Isis entró en la sala junto con su compañero, bastante más joven que ella, a quien llamaba Osiris. Comenzó a hablarnos de sus contactos con los seres del espacio. Esta mujer había contactado con todo tipo de seres y en las circunstancias más inverosímiles. En los oyentes se producían todo tipo de reacciones, a cual más dispares; unos admirados y otros escépticos y críticos hasta la médula.

Aquella mujer era sorprendente. Por un lado sus actuaciones mundanas eran francamente deplorables a la vez que determinados conocimientos eran nítidamente superiores a sus posibilidades intelectuales. Se trataba de una persona programada por la conciencia Superior, pero sin perjuicio que, como persona tuviera su plano evolutivo bastante mermado.

A los tres días de estar en nuestra casa, comprobando que no era bien aceptada. Me llamó aparte y me dijo:

- Tu no me crees y tus amigos tampoco. ¡Observa!

Se destapó los primeros botones de su blusa y me mostró algo asombroso. En su pecho aparecía grabada en forma sobrenatural; como si de la sábana de Turín se tratara, la figura de la cruz ansata de la madre Isis de Egipto. Luego me dijo como se la habían hecho. Al parecer fue dirigida a una casa Rosacruz oculta en Chile. Un maestro la había puesto desnuda en un ara de mármol y de su mano salió un rayo luminoso que le había grabado en forma sobrenatural la cruz sobre su pecho. Curiosamente un par de meses antes, yo había recibido la traducción del francés de un libro de Raimond Barnard que hablaba de las casas ocultas Rosacruz que existen en el mundo y de cómo se hacía la iniciación tal y como me lo había narrado la madre Isis.

Luego me ofertó subir en plena noche al frontón de mi pueblo que está en campo abierto. Una vez allí los dos solos, entró en trance llamando a sus hermanos del espacio. En unos pocos segundos, apareció frente a nosotros una astronave de color rojo que evolucionó ante nuestros ojos y finalmente desapareció:

- ¿Me crees ahora?

- Yo te puedo creer parte de tu relato, pero seas o no la madre Isis, como si eres el propio Cristo, en nuestra comunidad existen unas reglas de comportamiento mínimas que debes observar y de momento no las estas cumpliendo. Te ruego por tanto que te comportes con dignidad.

Cuando se investiga el fenómeno de los contactados uno se cuestiona, si la elección de estos sujetos por parte de los ?Dioses? es la adecuada. Desde el principio de la Historia, los primeros iluminados, profetas o los hoy modernos contactados, no pueden dejar de lado su naturaleza humana, que esta sujeta, queramos o no, a las limitaciones de todo ser humano. Es por eso que uno de estos ?embajadores? del cielo, expresan a veces la parte divina y son sublimes y otras tantas expresan el lado mundano y son deplorables. ?Haced lo que dicen, pero no lo que hacen?.

En otra de las reuniones, la madre Isis comenzó a echar llamas azules de su cuerpo en forma espontánea, lo que motivo que varios de nosotros tuviéramos que hacer de bomberos. Las luces de la casa se apagaban y encendían caprichosamente a su paso. Quizás la experiencia más significativa de aquella visita, fuera cuando en un momento determinado y en la isla de Sicilia, se pusiera a rezar en el fondo de un cráter apagado y al entrar en trance, las nubes comenzaron a arremolinarse y girar vertiginosamente sobre su cabeza, entrando un pasillo de luz, sobre la misma. Luego de su cuerpo físico salió una figura luminosa que se puso a rezar al lado de ella. -¡La Madonina..la Madonina?!- gritaba una de las niñas presentes a la vez que a los testigos se les encogía el alma, comprobando que aquella mujer que se decía la madre Isis o la Virgen María tenía algo absolutamente fantástico que se disparaba inesperadamente en determinados momentos, sin posibilidad de que su pobre naturaleza humana fuera la causante de tales prodigios. Definitivamente era una contactada que había venido a nuestra casa para darnos la instrucción y el aliento de lo que poco a poco iba a suceder en nuestras vidas.

Pasaron dos meses después de su partida. Un día, un amigo me mostró una foto curiosa:

- ¿Recuerdas a esta persona?

- Por supuesto, es la madre Isis

- Fíjate bien.

- Sin duda es la madre Isis.

Quitó el dedo de la parte inferior de la foto y en su pie ponía. ?La Virgen del Escorial? Efectivamente como luego pude comprobar, en el Escorial, en Madrid, se rendía culto a una Virgen que se había aparecido a una vidente en un encinar y que sin lugar a duda era la Virgen o lo que es lo mismo la madre Isis que había estado en mi casa.

Fueron otras tantas anécdotas y fenómenos que causara su visita, pero debemos sintetizar el relato para no hacerlo demasiado largo.

 

LLEGAN LOS DIOSES

 

Terminada la jornada laboral, todos los miembros de la comunidad acudíamos a la sede de la Asociación. Se revisaba la correspondencia que venía de todos los lugares del mundo y se procedía a contrastar anécdotas y conocimientos. Entre las cartas de aquel día aparecía un recorte de periódico de un Diario de Panamá en el que parecía la foto de un hombre de unos cincuenta años de edad, de tez obscura y marcada fisiognomía lugareña, con un titular añadido: ?PANAMEÑO ANUNCIA EL FIN DEL MUNDO PARA EL 2011? luego se sucedía la noticia misma, por la cual se daba a conocer un contacto extraterrestre que este señor había tenido, a través del cual se anunciaba esa fatídica fecha como la decisiva para finalizar esta era y comenzar otro incierto periodo para el ser humano.

Frente a mi mesa tenía colgadas las fotos de dos extraterrestres. Levante la vista después de leer en voz alta a todos los hermanos la citada noticia y dirigiéndome a las fotos de la pared dije:

- Ya podríais enviarnos a este contactado a nuestra Asociación.

Como no le mandemos un billete, me parece difícil que venga. A no ser que lo traigan en nave espacial.

Comentó alguno de los presentes, junto con la risa de los demás. Hasta aquí el comentario, pasando a su vez al análisis de otro documento que nos había empeñado varias jornadas y que se había divulgado por parte de un grupo llamado ?Planet Art? y referido a la ?Convergencia Armónica?.

Al parecer esta Convergencia Armónica, hacia alusión a la fecha del 16-17 de Agosto de 1.987 como la iniciación de un movimiento espiritual en el mundo anunciado por el Calendario Maya desde hacía miles de años. Este calendario Maya que curiosamente fue levantado en Venus, es decir, que no es geocéntrico, sino que la tradición lo atribuye a los visitantes del ?Lucero del Alba? habría sido dejado por estos seres en Sudamérica, marcando las etapas decisivas para el ser humano. En esta precisa fecha, la mayoría los planetas se ponían en trígono de fuego. Evento que tarde miles de años en repetirse, propiciando que los ?CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL DANZADORES DEL SOL ENROSCARAN SUS SERPIENTES DE FUEGO Y SE ABRIERA LA ETAPA DE REDENCIÓN PLANETARIA Y DEL CONOCIMIENTO SUPREMO? Es decir, que ciento cuarenta y cuatro mil espíritus tomarían conciencia de su verdadera dimensión espiritual y se pondrían a la tarea de cambiar el rumbo de la Humanidad. Después de esta fecha quedarían 24 años, es decir, hasta el 24 de diciembre del 2011 para que terminara esta etapa para el ser humano y comenzara la era de las flores. Pero este cambio se adivinaba traumático y selectivo para los habitantes del planeta.

Por otra parte, tal y como afirmaban los indios Hopy, en estas fechas se esperaba la llegada de Quetchalcoalt.

Este dios sudamericano no es otro que el propio Jesús el Cristo, realizando su obra mesiánica para los pobladores mexicanos y del continente americano, pero en otro tiempo y con ese nombre mítico.

- ¿Es Vd Giovanni Colombo?

- Si, ¿Qué desea?

- Mi nombre es Máximo Camargo. Llamo desde el aeropuerto de Madrid. Vengo de Panamá enviado por los seres de Orión, para entregarles un mensaje expreso para vds.

Como en otras tantas ocasiones, aquella llamada me parecía otra paranoia, tan frecuente en nuestra Asociación. Me disponía a colgarle, cuando mi mente retornó al recorte de periódico que había sido enviado un mes antes desde Panamá y que hacía alusión al contactado que anunciaba el fin del mundo. Tardé unos segundos en reaccionar puesto que me parecía inverosímil, que sin haber enviado ningún billete y sin haber tenido ningún contacto este hombre estuviera en el aeropuerto de Madrid preguntando por mí. Recordé en esos pocos segundos la súplica que hiciera a los extraterrestres colgados de la pared de nuestro despacho y como se había producido extrañamente el milagro.

- ¿Esta Vd ahí?..... ¡Oiga!...

Me había quedado en blanco y Máximo Camargo se extrañaba de mi silencio. Atendí la llamada y quedé con él en ir a buscarle a Madrid para traerle a nuestra sede y escucharlo.

 

Este contactado era literalmente analfabeto, no había ido a la escuela por lo que carecía de referencias culturales mínimas para inventar lo que le había ocurrido:

 

Estaba llegando a mi pequeña huerta en la Chorrera, cuando vi una especie de plato volador sobre mi finca. Era de color plateado, grande y luminoso. Yo me quedé mirando hacia arriba pensando que se trataba de algún avión extraño?Al poco rato bajó al suelo y de uno de los lados de la nave salió un ser con una túnica blanca. Se acercó a mí. Yo no tenía miedo, además aquel ser emanaba tranquilidad y paz. Tocó mi frente y lo siguiente que recuerdo es que estaba frente a tres seres de túnica blanca al parecer en su astronave. Eran seres bellísimos, no se si hombres o mujeres puesto que eran realmente los más bellos que yo haya conocido jamás.

- Yo me llamó Quetchalcoalt

El otro ser que estaba a su lado casi idéntico al primero dijo a su vez:

- Yo me llamo Ramerik, pero en la India me llamasteis Rama y en Egipto Ra.

El tercer ser no habló.?

- ¿Tú sabes quién es Quetchalcoalt?

- No, no se quien es.

- ¿Sabes que es el Jesucristo Sudamericano?

- Nunca he oído hablar de él. Yo no he ido a la escuela.

- ¿Tú sabes que Rama y Ra, son las más altas jerarquías que han visitado la tierra, junto con el propio Jesús el Cristo?

- Ya te he dicho que no he ido a la escuela. De Jesús si que he oído hablar puesto que en mi pueblo hay religiosos e iglesias, pero de los otros tres no.

 

Estaba absolutamente perplejo. Este hombre estaba hablando implícitamente del ?Retorno de los Dioses?. De la Pascua cristiana. Del acontecimiento más importante de la Historia del hombre. Aquello me desbordaba. Me llenaba de emoción. Comenzaba a comprender en toda su dimensión la visita de unos meses antes de quien me hizo renovar mi compromiso del Desierto. ¿Pero qué podía hacer yo con aquello? ¿A quién le podía interesar?. Una vez más y al igual que en el tiempo antiguo habían venido como ?ladrón en la noche? pero no para visitar a sus supuestos representantes ni a las iglesias y seres del culto que dicen actuar en su nombre, sino para estar con un pobre analfabeto y una comunidad de lunáticos en ?Desolium?

Camargo siguió repitiendo como un autómata informaciones que al parecer habían estado grabadas en su mente, sin que él mismo comprendiera el alcance trascendente de cuanto afirmaba:

- Ellos me han dicho que en el año 1989 habrá una alineación planetaria que cambiará a la tercera parte de la Humanidad. Habrá a su vez setenta y dos horas de oscuridad que implicaría a todo el orbe planetario, pero de este evento no me han dicho la fecha, creo que será pronto. Para el 2011 habrá tal catástrofe que los seres del espacio tendrán que rescatar al ser humano y llevarle a un sistema planetario llamado Eta, que está a muchos años luz de la Tierra.

También me han dicho que ellos se llevaron vivo al espacio a uno de lo antiguos faraones (Akhenaton).

Ellos me han dicho que les dirigen 8 sabios en su civilización y que juntos hacen una unidad; es decir 8 más 1.

Aquellas informaciones eran tremendas. Pero dada mi condición de astrólogo, me era fácil probar si mentía en cuanto a la alineación planetaria. Efectivamente en el 89 se daba una conjunción de planetas lentos, Urano, Saturno, y Neptuno en Capricornio que dieron cambios decisivos en el orbe planetario. Le probé le sometí a una fuerte controversia, sin que su cerebro perfectamente programado por alguna otra fuerza, cometiera ni una sola imprecisión o mentira.

Muchos diréis ahora que lo del 89 no se dio. Pero efectivamente en ese año sucedió un milagro, por no decir un programa, que pasó desapercibido para muchos pero no para los investigadores. Con sólo un discurso.

El Sr. Gorbachov, en la Perestroika, destronó el marxismo, comunismo y Leninismo, haciendo que dos mil millones de personas en el mundo abandonaran dichas ideas para pasarse a otro sistema político y sociológico. Un régimen que se había levantado con muchos millones de muertos y una cruenta guerra, además de subversiones, revoluciones y atentados en todo el mundo, desapareció de la noche a la mañana, sin un solo muerto y por la acción de un hombre con la ?frente manchada?, como así lo afirmaban las profecías de Pier Carpi. Y desapareció contra todo pronóstico, sin que ningún comentarista político en el mundo lo anunciara previamente. Mejor dicho. Nosotros lo anunciamos, no sólo por la información de Camargo, sino por que me fue informado por vía de otro contactado tal acontecimiento, como después narraré. Hecho este que esta perfectamente documentado en nuestra asociación y que vio la luz con un año de antelación.

Aquel hombre era sorprendente. Comprendí que el contacto no era para él, sino para nosotros. ¿Quién le había pagado el viaje? ¿Por qué estos seres, que al parecer vienen de Orión quisieron contactar con nosotros de esta manera?

El rompecabezas comenzaba a desvelarse, pero todavía tendrían que pasar más acontecimientos para reafirmar la idea de la Pascua; es decir, la llegada del tan esperado.

Llevé a Camargo a Radio Nacional, a dar conferencias y a entrevistarse con determinados medios de comunicación, para finalmente perderle la pista a su regreso a su país.

Justo al mes de haberse marchado tuve otra curiosa sorpresa. Se trataba de Sixto Paz Wels, otro contactado, amigo mío, que me llamó desde Bilbao. Fui a buscarle para que pasara unos días en nuestra casa. Unos días antes había tenido una tremenda experiencia, puesto que según afirmaba, había sido llevado al satélite de Júpiter, Ganímedes. No quiero relatar ahora aquella aventura, pero si destacar una clave que me dio sin que el supiera la trascendencia de la información que le habían trasmitido los seres del espacio.

- Giovanni, hay una curiosidad que me han dicho los extraterrestres en este viaje y que me ha sorprendido mucho. Al parecer están esperando la llegada de la Astronave de Sananda o Jesús el Cristo para el mes de Agosto. ¿A ti qué te parece?

- Sixto, es bueno que exista entre todos los investigadores contactos periódicos, puesto que tú no conoces lo que le ha sucedido a Máximo Camargo y que reafirma lo que a su vez te han contado a ti. Efectivamente en este pasado verano, Quetchalcoalt, que como tú sabes es el mismo Jesús, Ra y Rama han descendido en Panamá, anunciando el retorno decisivo de los dioses. El final de Piscis, la Pascua.

Sixto se quedó perplejo cuando paso a paso le fui narrando y pudo leer la experiencia de Máximo.

- Pero esto es algo muy grande. ¿Tú crees que la gente podrá entender todo lo que está pasando?

- Por supuesto que no. ¿Te das cuenta que al igual que antes, vino y nadie le reconoció? Te das cuenta que seguimos adorando a maderos y él viene sólo para unos pocos.

En la comisura de nuestros párpados asomaron unas pequeñas lágrimas.

- ¿Te das cuenta, mi querido hermano, que todos hemos sido citados como antaño en el ?Desolium?? Han venido muchos antes, ahora vienes tú y todavía faltan algunos. Hemos renovado nuestros compromisos. Pero como antaño, en la soledad del desierto, en silencio, en recogimiento profundo. ¿Cómo podemos integrar esto en nuestras vidas?

El silencio de Sixto traducía la impotencia que nos embargaba al tener que guardar silencio o enmascarar estas noticias, mediante personajes, lugares y nombres para que la gente no se colgara de los personajes, sino de los hechos.

Fueron por supuesto otras tantas la anécdotas que vivimos y la experiencia que vivimos en la iniciación que tuvimos en el ?Desolium?, pero esto será objeto de otro relato. Si lees esto Sixto, tú sabes bien, que mi corazón te sigue reconociendo con cariño fraterno.

EL CULTO AL SOL (8.8.88 ? 18.8.88)

 

El Cristo había retornado. Era obligado instaurar el Culto Solar. El jamás consintió ser adorado como Dios. Fue en el concilio de Nicea cuando el Emperador Constantino impulsó la idea de la Divinidad de Cristo, trescientos años después de que muriera en la cruz.

En los primeros meses del año 1988 yo había tenido una experiencia extraña. Había salido de mi cuerpo. Me veía dirigiendo una expedición a alguna zona de la selva amazónica. Desbrozábamos los arbustos haciendo camino hasta llegar a unos acantilados. Extendimos unas cuerdas para subir con esfuerzo hacia un lugar donde se veía un templo derruido. Era circular. En otro tiempo había terminado en una cúpula. Recuerdo haber pactado con los que me seguían el volver a construirlo y poner las piedras en cada sitio, para que alcanzara todo su antaño esplendor.

Esta experiencia en principio no me decía nada, pero con el paso de los meses pude finalmente entenderla.

En el verano del 88 fui invitado por Sixto a dar unas conferencias en el encuentro de Misión Rama Mundial que se daba en Perú.

Viajé con dos entrañables amigos, Juanito y José María. No faltaron incidencias curiosas hasta llegar al Cusco. Justo al instante de bajar del avión se me acercó una persona con un escrito viejo, amarillento redactado con máquina de escribir. ?Esto es para Vds.- Y desapareció. El documento decía una serie de cosas, pero resaltaba una frase curiosa:

 

?CUANDO LOS VEINTICUATRO ESTÉN EN EL TEMPLO DEL SOL, EL LIBRO DE LA SABIDURÍA DE LA HERMANDAD DE LAS VESTIDURAS BLANCAS SERÁ ENTREGADO AL HOMBRE?.

 

Si te interesa el tema tienes el texto completo con imágenes a tu disposición en la Web de Conciencia Planetaria: www.concienciaplanetaria.es

 

ESTO NO ES SPAM
Si no deseas recibir mas correos solo tienes que decirmelo y te borro de la lista

  Responder Responder a todos Reenviar Destacar Siguiente Borrar